miércoles, 22 de julio de 2009

El idiota del pueblo

El pequeño pueblo de Concordia respira fantasiosamente, aires de ciudad. Pequeñas ínfulas de un pueblito adormecido en la oscura noche de su ocaso. Su vaivén diario acentúa una monotonía irremediable.

Y entre tanta gente gris salida de una postal desteñida, se encuentra Julio Augusto Pereyra. Un mojigato, fiel representante de la pacatería reinante en su lugar de origen. Pero ser un estandarte de la hipocresía como es él no es gracias al reconocimiento público. No.

Julio Augusto es la persona más anónima e imperceptible del lugar. Nunca supo destacarse en nada. No practica deportes debido a sus asmas y alergias que ya pertenecen al recuerdo, pero que en su momento explotó al máximo para despertar la lastimosa pena materna. Su chatura intelectual es tan acentuada que sorprendería al mismísimo hombre de Neanderthal. Pisando los 36 años, de soltería dudosa, vive aún con su madre. Y su vida social es tan intensa como la de una ameba en una partícula. Pero su característica mas sobresaliente, si se le puede decir así es, su piadoso estilo de vida católico. Ah si... la hipocresía es su marca fundamental.

Su procesión dominguera a misa lo hace sentir cada vez más cerca del paraíso. Al llegar a la Catedral ve desplegarse una manito sucia en la puerta. Por un segundo domina su expresión de asco pero cuando ya no puede mira para otro lado mientras revuelve su bolsillo.

- ¡Una "monea" don!
- Tomá... y no las andés gastando en pavadas... ¡mirá que son $0.20!
- Ehh... no creo que las pueda gastar en pavadas... o en algo. No me alcanza para comprar nada.
- (Estos negritos de mierda, siempre los mismos desagradecidos)

Y en el interior, se cruza con la feligresa más codiciada ni más ni menos, que por el mismo Satán... la psico-tita. Pero el destino no los a presentado... aún.
Pero volvamos a nuestro santo varón. Hincado de rodillas, meditabundo con las manos en su cara, murmulla imperceptiblemente.

- Señor... perdona como lo hago yo, de la gente mala y adúltera... menos de los villeros que no son personas.
- Apiádate de los fornicadores, que merecen la muerte... No pueden disfrutar de su cuerpo de esa forma, sentir placer y tener esos orgasmos enloquecedores... ¡NO, NO Y NO! es un pecado mortal. Aparte si yo no lo hago, ¿porque lo tendrían que hacer otros?
- Señor mi Dios... sé que eres infinitamente sabio y no te equivocas nunca, pero... ¿porque mi hermano ¡ES TAN FELIZ!... LÍZ... líz... z...

El eco tardó en apagarse...

- Perdón señor... pero no es justo. Ese ateo pecador se ha casado, tiene dos hermosos hijos, y yo lo único que conseguí es que el balín de mi amigo Alfredo me acose sexualmente cada vez que me ... si las cosas siguen así, este... mmm, no es que dude, pero...

-Hermanos, la paz sea con ustedes...
-¡Y CON TU ESPÍRITU!...

En ese preciso momento Julio Augusto Pereyra se incorpora violentamente y piensa...

- (¿Qué?... ¿ya terminó?)... ¡Pero ME CAGO EN DIOS!... me distraje y me perdí toda la misa... ¡NOOO!... OO.. oo... o...

Otra vez el eco delator.

-Disculpe... ¿se encuentra bien?
-Sssi... si, es que ando muy disperso últimamente... tengo un veneno que me corre por las venas y me corroe el alma... digo... tengo el alma inquieta por "problemas".
-Ah, está bien... a todos nos pasa. Por si le interesa acá le dejo mi tarjeta. Soy Viviana Melina Godoy... ¡psicóloga!
- Qué bien... la voy a visitar... mamá siempre me paga seciones costosas cuando tengo mis "problemas" espirituales.

Aclaración: "Problemas"-Entiéndase envidia y egoísmo.

Si algo faltaba en este mundo de dolor y miseria era esto que se está gestando. El mal está a punto de desatarse. Y ya nada será lo mismo. Me refiero al estreno de Terminator Salvation... una apocalíptica mirada sobre el futuro del género humano... ¿qué pensaron?... la historieta anterior no daba para más, por lo menos en esta entrega. ¡Hasta la próxima!.

martes, 7 de abril de 2009

El chocolate del placer...

La noche es el momento preferido para las artes amatorias. Aunque el resto del día es también bastante recomendable. Por lo general, uno llega cansado de tanto lidiar con gente, ruido, viejas protestonas, locos dementes y el llegar precisamente a nuestro lugar, es reconfortante. Y Viviana Godoy no es la excepción en esta ordalía ciudadana. Luego de cenar frugalmente, junto a su esposo y su chillona hijita, se levanta más que rápido hacia la heladera.

- ¿Dónde está?...
- Dónde está qué... responde Guillermo.
- ¿Dónde está MI OBLEA DE CHOCOLATE.
- ¡Y que se yo donde está!... te la habrás comido escondida como hacés siempre...
- ¿Qué?... yo no necesito esconderme para comer mis chocolates.
- Entonces hay espíritus, o fantasmas... ¡que se comen tus obleas!. Qué lástima que no pasa lo mismo con la comida que preparás...
- ¡Mirá eh!, que se me haya quemado un poco o que se me pase a veces no te da derecho a que me insultes de esa manera.
- ¡Para loc...! digo mi ángel, no te lo dije para que te enojaras conejita...
- ¡Ah!... está bien, casi te quedás sin chanchadas esta noche...
- NOOO que hace unos días que no tenemos acción... y yo ya estoy nervioso, jeje.
- Habrán sido los arcángeles Guillo... a ellos les encanta el chocolate... es parte de su dulzura, de su esencia.
- ¿¿¿??? (sorprendido con la boca muy abierta)... sssiii... seguramente.
- En la Biblia está demostrado que...
- (Interrumpiéndola velozmente) si amor, ya lo hemos hablado y te prometo que le pediremos una opinión al cura párroco, pero no nos desviemos del tema en que estábamos.
- ¿Cuál?... ahhh si, ¡sós un cerdito Guillo!... esta noche me siento salvaje... ¡poseída!.
- ¿Entonces usamos los juguetitos nuevos?... ¡ese látigo con el mango de crucifijo te va a hacer ver a Dios!
- ¡Me humedezco toda, picarón!.
- Ni una palabra más... venga con su abuelito.
- Ay sós un degenerado... esa fantasía de que soy una nena me re calienta.

Sólo un instante llevó que las ropas cayeran al suelo, que los cuerpos se entrelazaran y que el sudor los empapara. Mientras el látigo con mango de cruz se blandía por el aire y chocaba contra la carne, los gemidos y aullidos no se hacían esperar. Viviana, de día una psicóloga muy correcta y reservada, se transfiguraba en un ser erótico y amenazador en las sombras de la noche. Mientras Guillermo cambiaba de rol y se disponía a sentir en su cuerpo el deleite secreto de su esposa, la pasión alcanzaba niveles insospechados.

Horas más tarde, hacia las 2:00 AM y después de tanta lujuria desenfrenada, la voz de Viviana se hace sentir.

- Guillo...
- Mmm...
- Antes que te duermas.... ¿no me vas a comprar una Tita de chocolate para comer?...

domingo, 1 de marzo de 2009

Las gordas se empachan charlando

Aunque parece un oso de frente, y de espaldas sobre todo, es una mujer. Incluso sus hijos la llaman secretamente "el oso". El motivo seguramente es por sus medidas desbordadas... inmensas... en otras palabras, por ser GORDA. Pisando los 50 años, sin pareja desde hace muuucho, Norma Nicolás envejece y engorda al mismo tiempo. La vida no le sonríe con amoríos nuevos. Sin su juventud, la mirada masculina es esquiva.

De eso se queja justamente con su amiga más cercana.

-Che Cielo... ¡ya no hay hombres!
-Si si... ni un miserable piropo nos arrojan...
-Pero si serán boludos... ¡mirá los minones que se pierden!
-¡Ay si!... está bien que estamos un poquito excedidas de peso... ¡pero eso no es motivo!
-¿Qué?... yo estaré pasada apenas unos gramos... ¡estoy regia!, en cambio vós... (dicho entre dientes)
-Más que gramos... (dicho también entre dientes y mirando al infinito)
-¡Aparte con la experiencia que una tiene!... más de uno puede aprender algo conmigo...

La conversación sigue su curso, mientras el mate con azúcar va llegando a su fin.

-Che Cielo... ¿viste que los calzones vienen cada vez más chicos?
-¿Las pastas?
-¡No boluda!... la ropa interior
-¡Ah siii! tenés razón... ¡yo ya no consigo talle!
-Todo es culpa de esas pendejas de ahora... ¡con esos culitos!... no hay derecho

La nueva ronda de mate dulce, comienza esta vez reforzada. Una explosiva torta de chocolate acompaña a las señoras y el living de la gorda Nicolás se transforma en el monumento a las calorías.

-Che Cielo... ¿porqué te dicen Cielo a vós si te llamás Graciela?
-Ay Norma... ¡porque es más sexi!
-El cielo será sexi, pero vós...
-¿?... (atragantada con una porción)
-¡Jaja, no tonta!... ¡mirá si vas a dudar de tus encantos!... ¡comé comé que queda la última porción!

Y otra tarde pasa en la vida de estas mujeres. Pero ellas sin darse cuenta, el paso del tiempo les deja huellas... ¡en el abdomen y alrededores!

sábado, 28 de febrero de 2009

La ducha es una lucha

Jorge Vega es un obrero. Vino a la ciudad con ambiciones elevadas... ¡comer por ejemplo!. Es que en su lugar de origen (un monte perdido alrededor de... ¡más monte!), el hambre apretaba bastante. Pero hoy, la vida le sonríe. Se ha transformado en un albañil, o mejor dicho un ayudante de albañil. Todo un logro.

Luego de doce arduas horas de trabajo, llega a su habitación en la pensión en la que vive.

-¡Qué tal vecino!... está brava la calor, ¿no?.
-Si, bastante.

El efusivo vecino es un viejito al que el comentario de todos los días lo tiene harto.

-¡Ah!... no hay como "yegar" al hogar, a la comodidad de esta pieza... que se cae de humedad, por otra parte.
-Si... si.
-"Vamo" a escuchar música un rato Don.

La mirada lejana y esquiva se transforma.

-Ah, música... si pero no taaan fuerte ¡eh!... Me estás por dejar un poco más sordo vós. Encima con esas músicas modernas...
-¡Qué!... no le gustan los "Moder Tolkin"... esos cantan re bien.
-Ah, si... cantan...
-O no le gusta la música para hombres...
-Si está bien... ¡¡¡poné poné!!!

Era preferible cualquier cosa antes que seguir insistiendo con esa conversación estéril y sin sentido.

-¡Pero decime vós!, ¿no te pensás bañar antes? Viste que el calorcito deja cierto olor en el cuerpo ...a veces (con sutileza)... más si uno hace ese trabajo al que vós te dedicás.
-¿Lo qué?... Nooo, me "vaño" mañana... hoy estoy muerto.
-Si, eso me dijiste hace tres días.
-¿Si?... y bué, si no queda otra... no vayan a decir que le escapo al agua... jaja.

El noble anciano se levantó lentamente. La cuestión de la ducha, a la que escapa su vecino le era muy conocida y sospechó que ese día no hiba a ser diferente a los otros. Si tantos decibeles eran apenas tolerables... el sudor ajeno... ¡no!.

-Hasta mañana, nene. Me voy a dormir.